lo sabré
no se cuándo será. ni dónde. sólo se que yo sabré cuando sea él. y sé cómo será. porque cuando nuestras miradas se crucen, los dos lo sabremos, y veremos esa flama azul verdosa, cómo sus ojos. después de esto, sonreirémos, daremos unos cuantos pasos hasta toparnos frente a frente. las palabras sobrarán, pero aun así, haremos uso de ellas. podremos sentarnos, acostarnos dar vueltas, correr en el pasto, el pasto fresco y verde de las 11 de la mañana. hablaremos durante horas, queriendo saber más y más uno del otro. haremos todo y nada.