a veces
Y cada vez que me preguntan: “¿y cómo te gustan los hombres?” puedo pensar: Me gustan los idiotas. Así de simple.
Me gustan aquellos idiotas que te dejan “picada”, pero que siempre te siguen, esos que te buscan y se alegran siempre de verte. Esos idiotas que pueden hacerme sonreír como estúpida cuando me dicen cosas como “estuve pensando en ti” o, “me acordé de ti por blablabla”. Esos idiotas que mandan canciones que saben que me van a gustar tanto como para oírla 1 millón de veces, y que cuando las escuche después de mucho tiempo, o siga sonriendo, o me ponga a llorar.
Esos idiotas que me desesperan, que me dan lata pero no quiero que se vayan. Esos idiotas que puedo perdonar, porque a veces soy muy ingenua, o despistada, o me hago de la vista “gorda”.
Que me hacen llorar cuando desaparecen y dejan un vacío, ese huequito y me frustro. Esos idiotas que me llegan a conquistar con las cosas más simples, o esos que se interesan por hacerlo, y es que a veces soy muy compleja. Esos que saben portarse como caballeros, eso me gusta. Los que llegan a tener mala ortografía y redacción, esos coquetos y risueños. Amo que se rían, y mucho, cuando su risa me gusta. Y cuando se portan como niños de 6 años. Y ponen cara de “pillos”.
Me gusta cuando se ponen a pensar mucho para resolver algo, cuando se quedan callados. Esos que hacen que mi corazón lata más rápido y más lento, que me ponen cursi, como ahora. Ellos, que hacen que vea las cosas de una forma diferente, que hacen cuestionarme y a veces dudar. Y hacen que piense mil cosas, y que sature de información a los demás.
Cuando me preguntan: “¿y cómo te gustan los hombres?” solo pienso en uno, sonrío, y me gustaría decirle: Como tú